Les hommes ont oublié cette vérité. Mais tu ne dois pas l'oublier, dit le renard. Tu deviens responsable pour toujours de ce que tu as apprivoisé.
Le Petit Prince, chap. 21

Monday, 26 November 2012

Problemática ambiental de los gatos vagabundos



(Resumido y adaptado de J.F.Orueta. 2003 Vertebrados invasores: Problemática ambiental y gestión de sus poblaciones. Ed: Ministerio de Medio Ambiente)

Los gatos, domesticados con mucha probabilidad en Anatolia hace unos cien siglos, serían introducidos en Chipre unos tres milenios más tarde, lo que seguramente ocurrió también en otras islas algún tiempo después (Stahl et al., 2003a).  Junto al perro, probablemente servirían también como fuente de alimento (Vigne & Guilaine, 2004). 


Entre los carnívoros domésticos, básicamente el perro y el gato, se pueden distinguir varios niveles de domesticidad:
- los que son claramente domésticos y se mantienen permanentemente bajo control.

- aquellos a los que sus propietarios proporcionan cuidados pero que les permiten vagabundear con cierta libertad, con lo que tienen ocasión de cazar por puro instinto, aunque estén bien alimentados.

- los animales callejeros, que pueden encontrar alimento en aportes voluntarios de las personas o en basuras, pero que cazan siempre que hay ocasión.

- los asilvestrados, que son ariscos y eluden a las personas desde lejos, que se reproducen en libertad formando poblaciones autosuficientes y que pueden cazar pero también aprovechar desperdicios o animales domésticos.

Excepto la primera categoría, todos los demás pueden infligir daños a la fauna silvestre, especialmente por depredación. En general se produce un fenómeno de facilitación esto es, la población se mantiene a un nivel demográfico estable y superior gracias a los aportes externos de alimento (comida, basuras, etc.); estas poblaciones “subvencionadas” son capaces de ejercer mayor daño que si dependieran exclusivamente de los recursos naturales.
Por su lado, la proporción de gatos a los que se permite vagar libremente es alarmantemente alta, incluso en medio urbano (Gandia et al., 1999). Además, diversas características los hacen depredadores muy eficientes. Los gatos se adaptan fácilmente a ambientes muy diversos, desde áridos a subpolares (Burbidge & Manly, 2002; Pontier et al., 2004) y pueden sobrevivir sin agua en ecosistemas semiáridos si consumen presas vivas. Capturan todo tipo de presas de hasta su misma masa corporal (Paltridge et al., 1997).
Tanto la territorialidad como la sociabilidad de los gatos es variable en función de las áreas y del grado de domesticidad de los individ. Para Ewer (1973), los gatos serían básicamente solitarios pero se organizarían social y jerárquicamente en zonas concretas. En ocasiones, los gatos pueden ser solitarios, pero puede ocurrir que sean territoriales (Genovesi et al., 1995) o no (Molsher, 1999).  En Suecia Liberg (1980) encuentra poblaciones con animales solitarios y otros gregarios y los rangos se solaparían parcialmente en los machos y más ampliamente en las hembras, siempre entre animales del mismo grupo. Sin embargo, puede ocurrir que los rangos se superpongan ampliamente también entre los machos (Gillies et al., 2000). También las áreas de campeo pueden ser muy diferentes según las zonas. En áreas rurales pueden ser de 400 ha (Gillies et al., 2000) pero se conocen casos de hasta 95 km2 (Goltz et al., 2001); en medios urbanos, son muy inferiores (Dards, 1978; Haspel & Calhoon, 1989). Las densidades, por lo tanto, son muy superiores en las ciudades, varios cientos de ejemplares por kilómetro cuadrado (Dards, 1978; Haspel & Calhoon, 1989), pero tan solo en torno a tres o cuatro por kilómetro cuadrado en áreas rurales (Liberg, 1980; Fitzwater, 1994). Aunque Liberg (1980) demuestra que las hembras son más filopátricas que los machos, entre los que sólo los realmente domésticos lo serían, Devillard et al. (2003) comprueban en un ambiente urbano que las hembras no dominantes se ven obligadas a emigrar, lo que no ocurre con los machos. 
El gato y otros dos pequeños carnívoros Mustela erminea y Herpestes javanicus  (posiblemente tomado como sinónimo de H. auropunctatus) están en la lista de la UICN entre las 100 de las peores especies exóticas invasoras.
Los gatos fueron la causa más verosímil para la extinción de varias especies de pequeños mamíferos en Australia antes de la introducción de otras especies (Dickman, 1996), particularmente en islas, sobre todo las más áridas (Burbidge & Manly, 2002).
En la actualidad los gatos asilvestrados siguen siendo la principal amenaza para algunos mamíferos insulares (Humphrey & Barbour, 1981; USFWS, 1999; Álvarez & Ortega, 2003), reptiles (García-Marquez & Martín, 2001; Rando & López, 2001; Mateo & Silva, 2003) y aves (Duvall, 2001; Goltz et al., 2001) y sus nidos (Duarte & Vargas, 2001a). Aun siendo menos eficaces los herpéstidos (Henderson, 1992), los gatos depredan incluso sobre reptiles del tamaño de la iguana (Mitchell et al., 2002). Incluso sin llegar a formar parte esencial de su dieta debido a un consumo accidental, pueden amenazar poblaciones exíguas de algunas especies (García-Márquez & Martín, 2001; Rando & López, 2001; Mateo & Silva, 2003). Lo mismo ocurre con aves amenazadas (Rando & López, 2001; Martín et al., 2002; Mayol, 2003a; Menezes & Oliveira, 2003; Ruiz & Martí, 2003).
Como se ha comentado, cuando un depredador generalista como el gato no depende del número de presas para regular su población debido a que se beneficia de otras fuentes permanentes de comida, la depredación sobre especies raras es insostenible (p. ej. Hawkins, 1998; Courchamp et al. 1999b). Los mesopredadores como el gato se benefician de la ausencia de depredadores de mayor envergadura (Crooks & Soulé, 1999; Molsher, 1999). Los gatos vagabundos no tienen porqué suponer un grave problema para las poblaciones de especies más abundantes en hábitats suburbanos; sin embargo, sí que afectan a las especies más raras, particularmente en los hábitats fragmentados (Barratt, 1994; Crooks & Soulé, 1999). Los gatos son más abundantes cerca de los núcleos de viviendas extraurbanos que lejos de ellos (Odell & Knight, 2001) lo que condiciona la distribución de sus presas (Baker et al., 2003).
En esta misma linea, varios estudios demuestran que la mayor parte de la dieta de los gatos asilvestrados consiste en otras especies alóctonas (en Canarias hasta el 70% en La Gomera, según datos de Nogales y Medina, 1996, y 88% en La Palma, según Medina et al., 2006; 85% en islas subantárticas según Pontier et al. 2002). Sin embargo, lo que muestran estos datos es que las presas más abundantes exacerban el fenómeno de hiperdepredación, es decir, que permiten mantener poblaciones mucho más elevadas de gato que si dependieran exclusivamente de las especies autóctonas. A pesar de que la proporción de aves no es muy grande en su estudio, Pontier et al. (2002) describen cómo dicha proporción cae a lo largo del tiempo, como consecuencia del impacto de los gatos. En Fuerteventura, en torno al 50% de los nidos de Saxicola dacotiae se pierden por depredación por gato, así como algunos adultos mientras incuban (J.C. Illera, com. pers., 2003). En algunas localidades, los reptiles, incluidos endemismos muy amenazados, se presentan en la totalidad de las muestras y llegan a constituir el 60% del número de presas de los gatos (Rando & López, 2001).

En ocasiones se producen efectos indirectos muy graves. En Mallorca, el efecto de los gatos sobre la caza menor ha llevado al uso ilegal e indiscriminado de veneno por parte de los gestores de los cotos de caza, lo que ha repercutido negativamente en todo el gremio de necrófagos (Tewes & Jiménez, 2000).
No sólo en las islas, sino también en áreas continentales los gatos vagabundos y asilvestrados son una amenaza para los vertebrados silvestres, esencialmente por depredación (George, 1974; Churcher & Lawton, 1987; Mitchell & Beck, 1992; Coleman & Temple, 1993; 1995; Coleman et al., 1997; The Mammal Society, 1997; Hawkins, 1998; Crooks & Soulé, 1999; Sanders &  Maloney, 2002). Pero también los gatos salvajes se ven amenazados por introgresión genética (Hubbard et al., 1992 ; Beaumont et al., 2001 ; Daniels et al., 2001; García-Perea, 2002; Huckle, 2002; Pierpaoli et al., 2003) y por transmisión de enfermedades (Courchamp, 1996; Coleman et al., 1997). Existe además un problema de competencia con especies nativas, dado que la disponibilidad de presas para los depredadores autóctonos se ve reducida por la depredación por gatos (George, 1974; Liberg, 1984; Crooks & Soulé, 1999).
Debido a que los gatos son una mascota popular, se han generado conflictos en torno a su control. En muchos casos, los colectivos de defensores de los gatos asilvestrados minimizan o niegan el impacto de estos sobre la fauna silvestre (SFSPCA; ACA 2003a) rechazando incluso que exista un impacto sobre las aves en islas (ACA, 2003b). También mantienen que las colonias de gatos son estables y el hecho de alimentarlos no supone una atracción para ejemplares externos. Se ha comprobado, sin embargo, que las colonias de gatos suponen una fuente importante para poblaciones asilvestradas (Tidemann, 1994; Wilson et al., 1994). 

Sunday, 25 November 2012

Lessons to be learnt from loss of the pipistrelle

A recent paper in the journal Conservation Letters alleges that failure to act quickly on evidence of rapid population decline has led to the first mammal extinction in Australia in the last 50 years, the Christmas Island pipistrelle bat (Pipistrellus murrayi).

Since 26 August 2009, there have been no recordings of the echolocation call of the tiny bat, which is native to Christmas Island. It is now presumed extinct.

In a recently published paper in Conservation Letters, scientists analysed the conservation decision making process associated with the decline of this species and concluded that it illustrated the need for strong leadership on extinction issues.

Among the chain of events analysed was a February 2009 report by Dr Lindy Lumsden – Principal Research Scientist with the Arthur Rylah Institute for Environmental Research, and foremost authority on this species – warning that only 20 bats remained on Christmas Island. Government funding was then allocated to establish a captive breeding program, but that proved too little, too late.

The Christmas Island pipistrelle fed on insects and roosted in tree hollows and decaying vegetation. Just a few decades ago, the bat was widespread on Christmas Island and roosted in groups of 50 or so animals.

‘It is estimated that a single pipistrelle consumes its body weight in insects per night,’ lead author Tara Martin, of CSIRO’s Ecosystem Services, told the conservation website Mongabay.

‘While the loss of the pipistrelle is likely to lead to more insects, it is too early to tell what the long term ecological impact of this will be on the island.’

Scientists are unsure as to what pushed the bat to extinction. It is possible that a combination of stressors was responsible, including invasive animals such as feral cats, the common wolf snake, and a recent invasion of yellow crazy ants. Disease is another possibility, though researchers could find no sign of the bats suffering from illness...

http://www.ecosmagazine.com/paper/EC12309.htm

Martin, T. G., S. Nally, A.A. Burbidge, S. Arnall, S.T. Garnett, M.W. Hayward, L.F. Lumsden, P. Menkhorst, E. McDonald-Madden & H.P. Possingham. 2012. Acting fast helps avoid extinction.Conservation Letters, 5(4), 274-280.
Failure to act quickly on evidence of rapid population decline has led to the first mammal extinction in Australia in the last 50 years, the Christmas Island Pipistrelle (Pipistrellus murrayi). The fate of another iconic species, the migratory Orange-bellied Parrot (Neophema chrysogaster), monitored intensively for over 20 years, hangs in the balance. To inform future conservation management and decision making, we investigate the decision process that has led to the plight of both species. Our analysis suggests three globally relevant recommendations for minimizing species extinction worldwide: (1) informed, empowered, and responsive governance and leadership is essential; (2) processes that ensure institutional accountability must be in place, and; (3) decisions must be made whilst there is an opportunity to act. The bottom line is that, unless responsive and accountable institutional processes are in place, decisions will be delayed and extinction will occur.

Saturday, 24 November 2012

Virus to control island populations of cats

Courchamp F & Sugihara G (1999) Modeling the biological control of an alien predator to protect island species from extinction. Ecological Applications, 9 (1): 112-123.

Introduced feral cat (Felis catus) populations are an important threat to many island vertebrate populations and to bird species in particular. Elimination of feral cat populations is desirable in most of these ecosystems. Release of a parasite species in these mostly immune-naive populations is thought to be an efficient eradication measure. Such an approach is theoretically investigated here, using a mathematical model that describes the effects of introducing a virus into the cat population on population dynamics of both the cat and its prey. We studied the effects of two types of introduced feline viruses: Feline Immunodeficiency Virus and Feline Leukemia Virus, both of which are good candidates for eradicating a cat population. Results show that eradication is possible with Feline Leukemia Virus, if natural immunity is sufficiently low. Feline Immunodeficiency Virus cannot fully eradicate cat populations, but can be an effective agent for long-term control of cat populations on islands where total cat eradication is not possible (e.g., there is a high likelihood of continued introduction of cats) or not desirable (e.g., when rats are present). Culling, which by itself would require a very prolonged and logistically demanding effort to eliminate cat populations, may be more efficient when applied simultaneously with
virus introduction.

Cats protecting birds, revisited

Meng Fan, Yang Kuang, Zhilan Feng, 2005. Cats protecting birds, revisited. Bulletin of Mathematical Biology, 67: 1081–1106


In this paper, we revisit the dynamical interaction among prey (bird), mesopredator (rat), and superpredator (cat) discussed in Courchamp, F., Langlais, M., Sugihara, G., 1999. Cats protecting birds: modelling the mesopredator release effect. Journal of Animal Ecology 68, 282–292. First, we develop a prey–mesopredator–superpredator (i.e., bird–rat–cat, briefly, BRC) model, where the predator’s functional responses are derived based on the classical Holling’s time budget arguments.
Our BRC model overcomes several model construction problems in Courchamp et al. (1999), and admits richer, reasonable and realistic dynamics. We explore the possible control strategies to save or restore the bird by controlling or eliminating the rat or the cat when the bird is endangered. We establish the existence of two types of mesopredator release phenomena: severe mesopredator release, where once superpredators are suppressed, a burst of mesopredators follows which leads their shared prey to extinction; and mild mesopredator release, where the mesopredator release could assert more negative impact on the endemic prey but does not lead the endemic prey to extinction. A sharp sufficient criterion is established for the occurrence of severe mesopredator release. We also show that, in a prey–mesopredator–superpredator trophic food web, eradication of introduced superpredators such as feral domestic cats in the BRC model, is not always the best solution to protect endemic insular prey. The presence of a superpredator may have a beneficial effect in such systems.

Rural free-ranging domestic cats: a survey

Coleman, J. S., & Temple, S. A. (1993). Rural residents' free-ranging domestic cats: a survey. Wildlife Society Bulletin, 21(4), 381-390.

Nationwide, approximately 30% of households have cats. In rural areas where free-ranging cats are usually not regarded as pets, approximately 60% of households have cats. In the state of Wisconsin alone, with approximately 550,000 rural households, the number of rural free-ranging cats (not house pets) may be as high as 2 million. In some parts of rural Wisconsin, densities of free-ranging cats reach 114 cats per square mile. In these areas, cats are several times more abundant than all mid-sized native predators (such as foxes, raccoons, skunks) combined.

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